Aparecía en la prensa de hoy, 1 de Octubre, un informe sobre el cáncer –Ver El País - y su incidencia en España. Se analizan datos de un millón de muertes por esta enfermedad en los últimos 20 años y algunas de sus conclusiones son terribles: en algunas zonas el riesgo de morir por determinados tumores supera en más de un 50 % que en otras. Y esto sí que crea alarma. Veámoslo detenidamente(Estudio completo en BMC Cáncer). Como dice el reportaje: “es más importante el código postal que el código genético”, después de estos estudios, es una verdad casi incuestionable. Razones explicadas son: los hábitos de consumo de determinadas zonas, la contaminación ambiental por numerosas sustancias sospechosas –y otras comprobadas de ser cancerígenas-, el número de fumadores, el gas radón –radiactivo- que se produce de forma natural a partir del uranio del subsuelo, la obesidad y las enfermedades que conlleva, …etc.
Según López Abente, experto mundial en este tipo de estudios, el riesgo de morir por cáncer de colon viviendo al lado de una mina de carbón al aire libre es un9,7% superior que el resto de la población –un 6,6% en el caso del tumor de pulmón-, vivir al lado de una cementera es un 10% mayor que en el resto de la población; el Polo Químico de Huelva contribuye a que la mortalidad en Sevilla, Huelva y Cádiz por las incidencias de tumores de variado tipo, sean sensiblemente mayores que en otras zonas de España(Ver Diariodesevilla.com). Así tenemos un mapa de todo tipo de cáncer, significados globalmente:

(Mapa del Instituto Carlos III sobre incidencias del cáncer por municipios)
Y así con una cantidad de situaciones, circunstancias e indicadores que corroboran la afirmación del principio: qué importante es el código postal……
Pero recordaba hoy una tesis aportada en USA sobre el mapa de cáncer por condados, en la que, sin demostrarlo, afirmaban que esa concentración tan alta de incidencia se daba en zonas próximas a los ríos –grandes ríos, diríamos-, en los que los compuestos de vertidos –hidrocarburos, principalmente, y otros cancerígenos-, de donde toman las aguas para consumo humano, que aunque son tratadas, la mezcla con el cloro las hace potencialmente más peligrosas. Ya se sabe que los hidrocarburos clorados son potentes cancerígenos.

Mientras tanto en las zonas de montaña o desérticas, la incidencia es la mitad que en los grandes ríos. ¿Será esto extrapolable a España? Como toda hipótesis, debería ser estudiada, pero los mapas vuelven a coincidir: los dos grandes ríos de España –Guadalquivir y Guadiana- bañan las zonas más castigadas por la enfermedad.
Seguro que no hay una sola causa. Seguro que es la confluencia de varias de ellas. Pero las aportadas en el estudio presentado hoy merecen la pena ser estudiadas para prevenir la incidencia de una enfermedad tan devastadora. AMJ