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Pavel Florenski: el matemático ruso polifacético.

El gran desconocido de la historia de las Matemáticas y de la Ciencia. Para algunos el DaVinci ruso, otro arquetipo de genio, como el italiano. No se sabe por qué razones este sabio, religioso, matemático, escritor, poeta, científico,…ha estado oculto a sus compatriotas y al resto de la comunidad científica mundial. Tanto su vida como su obra. Todo oculto. Es cierto que las atrocidades cometidas por el régimen soviético en determinadas épocas del siglo XX toparon con un Florenski pletórico y pagó por ello con su vida: fue ejecutado en un frío 8 de Diciembre de 1937, muy cerca de Leningrado, hace ahora, por lo tanto, 75 años. Hasta 1991 no se ha empezado a difundir su obra, tras la apertura de los archivos de la KGB, después de haber pasado años en un gulag y numerosos arrestos, intermitentemente.

Nació en 1882, en Azerbaiyán, antigua república soviética, permaneciendo en Tiflis, Georgia, hasta los 18 años, desde donde se trasladó a la capital de la URSS, Moscú. A los 22 años se había graduado en Matemáticas y en Física por la Universidad de Moscú, rechazando simultáneamente los puestos que le ofrecían en esa institución.

La lectura de Tolstoi y la religiosidad cristiana de éste le impresionó tanto que durante toda su vida le determinó de tal manera que lo llevaron a la Facultad de Teología, donde durante años se dedicó al estudio de la Biblia, Filosofía, Historia de la Filosofía, Mística, Lógica Matemática, hebreo,…fundando más tarde la Fraternidad Cristiana de Lucha por lo que fue detenido en varias ocasiones, aunque pronto perdió su interés por ello, abandonando su militancia en 1907. Se licenció en Teología en 1908 y ese mismo año ocupo la cátedra de Historia de la Filosofía.

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Su tesis doctoral en Matemáticas se titulaba Sobre las características de las curvas planas como lugares de violentación del principio de discontinuidad .A partir de la muerte de Bugaev, uno de los más renombrados matemáticos rusos del momento, de influencia incuestionable en Florenski, se encargó de reorganizar la Biblioteca de la Facultad de Matemáticas de Moscú. Lo que es cierto es que “puso a la ciencia al servicio de su pasión religiosa”.

Se casó en 1910 y al año siguiente se ordenó sacerdote ortodoxo. Fue alcanzando así reputación entre los universitarios moscovitas y afina, igualmente, su pensamiento filosófico, artístico, científico y teológico. Llega la revolución rusa en 1917 y con ello se va decantando por la enseñanza del arte (¡no digamos por qué!), ocupando la Cátedra de Espacialidad de la Obra de Arte. Logró convivir con la revolución rusa, dado su alejamiento de la política, pero pronto llegarían las controversias. Incluso se ocupó de la electrificación de Rusia, entre otros encargos, y continuó con sus inventos de electrotecnia.

Como vemos se dedicó a múltiples actividades académicas, docentes e investigadoras; pero llegó el día. Bastaba cualquier excusa que importunara al poder y podían escogerlas de cualquier rama y eligieron matemáticas para ello. ¡Stalin no perdonaba! Sus múltiples enemigos dieron buena cuenta de ello. Pavel había publicado Los números imaginarios en la geometría, donde trataba de la teoría de la relatividad de Einstein y defendía que cualquier cuerpo que se moviera a mayor velocidad de la luz formaba parte de la geometría del reino de Dios. ¡¡¡Ahí estaba la cuestión!!!

Encontraron la excusa y condenaron al “pobre” de Pavel, aplicándole el artículo 25 del Código Penal Soviético por “Publicación de materiales contrarios al sistema soviético” y “Agitación contra el sistema soviético” a la pena de 10 años de reclusión en un campo de concentración: fue confinado en las islas Solovetski, en el Mar Blanco. Incluso el “bueno” de Pavel se autoinculpó de conspiración, junto con el Vaticano, para exculpar a otros detenidos junto a él. El régimen estalinista lo tenía todo a su favor. Pero para un científico, cualquier lugar y situación son buenos para su trabajo. Hizo estudios sobre los hielos perpetuos, inventó un líquido anticongelante,… Más tarde fue fusilado, sin condena, sin juicio, sin……sólo otra acusación de propaganda contrarrevolucionaria: ¡otra de las atrocidades del estalinismo! Como en esto de hacer desaparecer a los enemigos Stalin y sus secuaces eran especialistas, de Floresnki no quedó ni la ”partida de bautismo”: desapareció del mapa hasta mediados de la década de los ochenta, pero permaneció en la memoria de algunos discípulos y familiares. Aun hoy se desconoce una gran parte de su pensamiento y de su obra.

Más sobre su vida y su obra en Wikipedia, Soloviev.es, y en guioteca.com.

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gravatar.comAutor: Christian Bennet

MUY INTERESANTE.
Gran aporte su artìculo.

Fecha: 17/03/2013 18:56.


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