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Quién se ha llevado mi queso o por qué no hay un profesor por cada 9,2 alumnos.

Se nos deja caer nuestro ministro Wert con los datos y cifras del curso 14-15 y en uno de los apartados aparecen estadísticas, del año 2013,  del Abandono Escolar Temprano (que mide el porcentaje de población de 18 a 24 años que no ha completado el nivel de Educación Secundaria Post-Obligatoria  y no sigue ningún tipo de educación o formación) y como parece que ha descendido algo desde la última medición de Eurostat(del 23,6% en el 2013, al 22,7% en el primer trimestre de 2014 ), pues nada, a tirar las campanas al vuelo. Se apuntan unas mejoras que no son suyas, se las deben a la crisis, y al número de ciudadanos en esas edades que vuelven al pupitre, al no encontrar un hueco en el mercado laboral.  Los dos gráficos son estos:

 1.-Abandono escolar temprano   en España  y por comunidades:

Abandono escolar temporano España

2.-Abandono escolar temprano en Europa:

Abandono escolar temporano Europa

Si los vemos detenidamente, estamos en la peor posición de Europa. Así que no hay paños calientes. Es un fracaso educativo, en toda regla, de la sociedad española, en su conjunto. Muestra unos datos “impresentables”: dignos de una república bananera del África subsahariana. En algunas zonas depauperadas de Andalucía, donde resido y trabajo, estas estadísticas están muy por encima de los resultados medios apuntados en estos datos.

 Pero ahí no queda la cosa. También ha presentado los datos la OCDE: en el informe español del Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE-2014.

En él podemos sorprendernos aún más. Se trata de unas estadísticas cuando menos, increíbles. Veamos. Además de ser, el profesorado, uno de los mejores pagados de toda la OCDE, y por supuesto, por encima de la media de la UE-28, observamos con estupor las siguientes gráficas: a)  El gasto medio anual  por alumnos, con respecto al PIB por habitante:

 OCDE-1

b) El número de horas de clase, anuales, por países; que podemos ver estamos entre los que más horas –días –trabajamos y los alumnos más podrían aprovechar:

 OCDE-2

c) La ratio de alumnos por profesor, en Secundaria: ¡¡¡Sorprendente!!!

 OCDE-3

 (Parece que debe calcularse como la división entre el número total de alumnos entre el número total de profesores)

 d) Media de alumnos por clase: el tamaño real de la clase (nº de alumnos matriculados entre número de grupos)

 OCDE-4

  Después de un somero análisis, vemos que todo esto no cuadra. Es cierto que no somos expertos en estos temas –sociología sindical-, pero tontos no somos. Recuerden aquel libro cuyo título es tan significativo: “Quién se ha llevado mi queso”. Pues eso que esto no cuadra. Ni incluso en estas cifras, pues sabemos que los profesores de la enseñanza pública estamos soportando hasta 33 alumnos en la ESO y  37 en el Bachillerato. Pero ¿y entonces esa variable que nos dice que en la enseñanza secundaria hay un profesor por cada 9,2 alumnos? No he profundizado, pero me atrevo a dar una aproximación –a fuer de poder equivocarme-: directores y equipos directivos que no pisan el aula y contabilizan como profesores; liberados sindicales –solamente los elegidos en Andalucía fueron 360, más que el Congreso de los Diputados- de todo tipo; eximidos del uso de la tiza que trabajan en las Delegaciones Provinciales o Consejerías –seguro que otros miles-; los CEPs de todas las provincias con  multitud de  liberados de la enseñanza; asesores; los destinados en el extranjero; etc …¿cuánto suma todo esto? Lo necesario para que salga 9,2 alumnos por cada profesor. ¡Ojo, no digo que no trabajen; digo que no trabajan en la enseñanza, con la bata o la tiza; o la tablet o el cartabón! Miren en su centro, cuántos alumnos hay y cuántos profesores. Dividan. Les aseguro que no les sale esa cantidad.

                    

 Trabajamos más que la media europea, con un tamaño real de la clase muchísimo mayor, dedicamos mayor proporción del PIB personal, pero obtenemos los resultados que les he presentado;  sin embargo hay menos alumnos por profesor que en la mayoría de los países europeos. ¿Cómo se come todo esto? En la era en la que vamos a entrar, la de la transparencia, esto no es de recibo; pero como dijo Benjamin Disraeli, primer ministro británico de mediados del siglo XIX: "Hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas".  Entonces  si le damos una tabla estadística a un político, nos saca un conejo de la chistera, que es lo que suelen hacer. Y así nos va, pero espero que no sea por mucho tiempo. ¡A todos no pueden engañar! AMJ

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