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Matemáticas y moda: la compactación de datos.

 Después de Nate Silver,   el famoso “casi adivino –al que le dedicamos un espacio aquí en Matemolivares- por su acierto en las últimas elecciones americanas, al fallar en un solo estado – y por solo un 1% de desviación- quién de los dos candidatos era el ganador, han proliferado esta especies de gurús de la estadística aplicada a toda rama de la economía: ya sea el marketing, la publicidad, la macroeconomía, el comercio electrónico, y cómo no, a la moda, que es de lo que vamos a tratar ahora.

  Hasta tiempos no muy remotos, las casas de moda se conformaban – o les bastaba- con hacer los avances de temporada, creando colecciones con la suficiente antelación, para ir haciendo mercado. Ellos creaban la forma, la textura, el color,… y los demás les seguían. Eran los grandes. Creaban el mercado. Hacían mercado. Todavía lo siguen haciendo, pero menos. Y aquí es donde han llegado las matemáticas.  Cruzando miles de datos, subiendo miles de opiniones de blogs y páginas webs,.. Le llaman   compactación de datos, el uso de los algoritmos de cientos de variables a tener en cuenta. Al mismo nivel que N. Silver tenemos, por ejemplo, a Julia Fowler, de la agencia Editd ( Big data analytics for the apparel industry).


  ¿A qué se dedican? A obtener información a partir de datos: esto es el éxito. Esta agencia asesora a marcas de moda, y éstas con la interpretación de estos datos, se disponen a sacar al mercado la mercancía que éste necesita. Los datos, ¿de dónde los obtienen? Pues de  millones de opiniones obtenidas en la red, los productos que se venden en cada lugar del mundo y en qué cantidad, las telas que triunfan en Tokio o en Nueva York, los estampados que nunca triunfarán en París o en Marrakech,… y con todos estos datos las casa de moda confeccionará sus catálogos, dependiendo fundamentalmente  de las expectativas de mercado, del lugar de ventas de sus productos, etc. Es decir, cada firma fabrica su programa después de analizar los datos que le proporciona Editd. La moda siempre ha confiado en el instinto de sus “profetas”, pero en tiempos de crisis no se pueden dar palos de ciego. Las pérdidas de una temporada pueden llevarse el negocio y la firma por los aires, y ese riesgo no lo quieren correr. Se trata de aplicar la intuición a la matemática y la matemática a la intuición.

 Los inversores en bolsa y en otros activos arriesgados –los traders- saben que una de las claves del éxito –sin descartar  la psicología- es poner las probabilidades a su favor. Es decir, las técnicas de scalping consisten en hacer muchas operaciones intradiarias, en las que la probabilidad de ganar sea superior al 50% y el beneficio esperado sea mayor que la pérdida estimada –que se controla con el stop loss-. Si ello se lleva a rajatabla la ganancia está asegurada. Estas técnicas llevadas a la moda se resumen en que hay marcas que van reponiendo sus tiendas hasta semanalmente, en función de los datos que le suministran las agencias de compactación de datos. Qué funciona y qué no. Qué se vende y qué no. Así sus probabilidades de dar un gran pelotazo disminuyen, pero, casi con toda seguridad, la firma no tendrá perdidas. Ése es el objetivo. La firma no tendrá pérdidas, y eso en un tiempo de crisis es fundamental. Es lo que se llama la pronto moda.  La temporada ha desaparecido. Si no te adaptas a los nuevos tiempos, serás un alevín que se lo lleva la corriente. AMJ

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