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Bob Dylan, el Day of the Locuts(El día de las langostas) y los números primos.

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Ya sabemos que hay pocas incursiones de Bob Dylan en el mundo de la Ciencia. Podía haberlo hecho, pero salvo alguna pequeña mención en alguna de sus canciones, no ha sido su impronta el haber encajado la ciencia en su poesía ni en su música. Entonces ¿por qué lo traemos por aquí, ahora?  Ya sabemos, y lo hemos anotado por aquí, que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, pero no es por eso. Se trata de  una canción suya, Day of the Locusts -El día de las langostas-. Contamos un poco su historia. Era allá por el año 1970, el 9 de Junio, y había recibido un doctorado en Música por la    Universidad de Princeton, que lo justificaba así: "A pesar de que se está acercando a la edad peligrosa de treinta años, su música sigue siendo la auténtica expresión de una  conciencia  preocupada  de la joven América”. Como ahora, con el Nobel, tampoco   se encontraba a gusto entre tantos académicos, y al retirarse de tanto  espacio lleno de togas y birretes hacia un parque aledaño empezó a escuchar un ruido –melódico para él- de langostas, el canto de las langostas, de miles de langostas. Y compuso Day of the Locusts. En alguna estrofa nos cuenta:

I glanced into the chamber where the judges were talking
Darkness was everywhere, it smelled like a tomb
I was ready to leave, I was already walkin’
But the next time I looked there was light in the room
And the locusts sang, yeah, it give me a chill
Oh, the locusts sang such a sweet melody
Oh, the locusts sang their high whinning trill
Yeah, the locusts sang and they were singing for me.


Eché una ojeada a la cámara/ Donde estaban los jueces hablando./ La oscuridad caía por doquier,/ Aquello parecía un cementerio/ Y las cigarras cantaron, y me dejaron helado/ Cantaron una dulce melodía/Cantaron con vana palabrería/ Cantaron, cantaron para mí.

Pero me dirán ¿y qué tiene esto que ver con las Matemáticas? Pues las que intervienen ahora son las langostas. Aquellas langostas tienen un ciclo de 17 años –les suena: es un número primo-; otras tienen ciclos de 7 o 13 años, también números primos. La selección natural, o patrón de comportamiento, les hacía estar escondidas durante esos años, con el fin de evitar a depredadores que las esperaban, ya coordinados, para darse el festín. Para evitar ser la fiesta de tanto comensal, su aparición se reducía a una vez cada 17, 7, 13 … años,  en fin: número primo al canto. Y, a depredador despistado, más probabilidades de reproducirse y continuar con la especie. Por eso los machos no paraban de cantar, en poco tiempo, para aparearse y desaparecer, hasta otros 17 años más tarde. No sabemos si estas langostas conocen algo de la distribución de los números primos, pero es posible que para la próxima vez que aparezcan sepamos algo más sobre ellas. (Fuente: cronista. com) Sí sabemos que se trata de unos insectos increíbles, que aparecen por millones como adultos ruidosos, cuando se han pasado como jóvenes silenciosos, en cuevas bajo tierra, sedentarios y solitarios y a una llamada biológica interna resurgen por doquier, para vivir sólo unos 25 días.  Más en ento.psu.edu     

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Aunque fue en 1979 cuando eclosionaron las que llevaban 17 años bajo tierra, oiría algunas otras de un ciclo más corto. ¡¡O las recordaba desde 1962 y toda aquella ceremonia le parecía la de las temidas langostas!! ¡Aunque según la letra, las langostas lo hacían mejor….!

En esa zona del Este de Estados Unidos, donde está Princeton, los años son ….,1962, 1979, 1996, 2013, 2030,…. Esperemos para ese 2030 que conozcamos algo más sobre su comportamiento.

Fue un acto de rebeldía de Dylan contra el establishment  universitario o era simplemente un canto a la sabia langosta o a los números primos. ¡¡Habrá que preguntárselo!! AMJ

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