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Pedro Salinas, esbozos de poesía matemática.

Pedro Salinas (1891-1951) fue un escritor español de la generación del 27, conocido por sus ensayos y su poesía. Después de la Guerra Civil española se exilió a Estados Unidos, donde murió. Después de comenzar Derecho, termina doctorándose en Filosofía y Letras. Vivió en Sevilla desde 1917 hasta 1929 donde había conseguido una cátedra, en la que tuvo de alumno a  Luis Cernuda. Aunque para muchos críticos ha sido el "poeta del amor" del 27, nosotros lo traemos por aquí por algunos poemas de índole científico o matemático. Ya lo teníamos aquí en Matemolivares con Pedro Salinas, La Voz a ti debida.   Pero también le hemos encontrado algunos otros.: 

En vez de soñar, contar.

En vez de soñar, contar.

La fachada del oeste
tiene
seiscientas doce ventanas.

Por la primavera van
en su cielo, hacia el domingo
una, dos, tres, cuatro, cinco
nubes blancas.

Yo te quiero a ti, y a ti
y a ti.
A tres os quiero yo.
A las doce el tiempo da
doce campanadas.

Y ya no podrá escapárseme
en las volandas del sueño
la mañana. Haré la raya
para ir sumando: seiscientas
doce, más cinco, más tres,
más doce.
¡Qué felicidad igual
a seiscientas treinta y dos!
En abril, al mediodía
cuenta clara.
                         

Tablas, plumas y máquinas,

todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
–¡exceso, qué penúltimo!–
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente está
cantándonos a gritos
fúlgido de futuro:
“Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más”.

 También traemos este corto poema FE MÍA, que es un canto al azar; interpretado, magistralmente, por María  Dolores Pradera 


No me fío de la rosa 
de papel, 
tantas veces que la hice 
yo con mis manos. 
Ni me fío de la otra 
rosa verdadera, 
hija del sol y sazón, 
la prometida del viento. 
De ti que nunca te hice, 
de ti que nunca te hicieron, 
de ti me fío, redondo 
seguro azar.
  
  

 Y para terminar, una lección de Geometría en su poema La Concha:

Tersa, pulida, rosada 
¡cómo la acariciarían, 
sí, mejilla de doncella!

Entreabierta, curva, cóncava, 
su albergue, encaracolada, 
mi mirada se hace dentro. 
Azul, rosa, malva, verde, 
tan sin luz, tan irisada, 
tardes, cielos, nubes, soles, 
crepúsculos me eterniza.

En el óvalo de esmalte 
rectas sutiles, primores 
de geometría en gracia, 
la solución le dibujan, 
sin error, a aquel problema 
propuesto 
en lo más hondo del mar.

Pero su hermosura, inútil, 
nunca servirá. La cogen, 
la miran, la tiran ya. 
Desnuda, sola, bellísima 
la venera, eco de mito, 
de carne virgen, de diosa, 
su perfección sin amante 
en la arena perpetúa.

 También nos ha gustado el poema Error de Cálculo, que por su longitud, dejamos sólo el enlace. Le han cantado sus poemas:

 

  Loquillo: Balada para un viejo sombrero

 

Lara Fabián(en su traducción al francés) de Muerte de un Sueño

La Rosa Pura de Imanol

Extraordinario escritor, que como otros muchos tuvo que escoger el camino del exilio al ver que sus hermanos se despedazaban entre ellos. ¡Cuánto perdimos con aquella guerra! AMJ


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