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Ramón Verea, el gallego que inventó la calculadora.

         

 Sabemos que la fuga de cerebros, aquí en España, nuestra piel de toro, no es cosa de estos últimos años, acrecentada con la crisis y un nivel de paro inaceptable. Ya en los años 60 del siglo pasado el éxodo hacia los países europeos, fundamentalmente Alemania, Francia, Suiza,… fue de libro: es raro no conocer a alguien que en aquellos tiempos tuvo que emigrar. Aunque en este caso buscaban mano de obra barata. También en los años de la posguerra española fueron muchos los que emigraron, pero ahora de una manera forzosa. Se exiliaban por persecución política, hacia países aliados o hacia América, muchos de ellos hacia México, donde fueron acogidos con los brazos abiertos -y de lo que nunca se le ha reconocido suficientemente por las autoridades democráticas españolas-.

  Pero esta fuga de cerebros viene ya desde muy lejos, y podríamos seguir así hacia atrás, y cada cierto tiempo se produce la desbandada: unas veces perseguidos y otras, perseguidos por el hambre.


 Leía hoy, 4 de Agosto, un artículo en El País  domingo titulado  La aritmética y los principiosl , que me ha dejado perplejo. Se trata de un cerebro que se marchó de España, como otros muchos, en el siglo XIX. Se trata de Ramón Verea  , un tipo raro. Un gallego raro. Un adelantado a su tiempo, que vivió en Cuba, Nueva York, Guatemala y Buenos Aires, donde murió pobre y desahuciado. Hagamos una pequeña biografía. Nació en una aldea de Pontevedra, Currantes, en 1833 y murió en Buenos Aires en 1899. Pero ¿a qué se dedicaba? Pues, nada más y nada menos, era periodista, escritor e inventor. Y un adelantado al tiempo que vivió, al mantener unas posturas sobre la libertad e igualdad de las mujeres, el bienestar social, la libertad de expresión, la abolición de la esclavitud, … que han tenido que pasar casi dos siglos para que muchas de sus reivindicaciones pudiesen ser llevadas a efecto, y no en todas las naciones del mundo, como es evidente. Pero nosotros lo traemos aquí por su faceta de inventor. ¿Un español inventor? Sí. Eso mismo decía él: “cuando un español se pone, está a la altura de cualquier otro del mundo”. Entonces ¿qué ha pasado por aquí? Pues que desde tiempo inmemorial el desprecio por la Ciencia y los científicos ha sido tan grande que han tenido apartado a este país de la élite mundial del conocimiento: igual que está ocurriendo ahora, cuando vamos sacando cabeza ¡¡zas!! ¡ a emigrar!

              

 Pero ¿ de qué invento hablamos? De una calculadora. Una máquina que podía multiplicar números de nueve cifras por otro, también, de nueve cifras y  ¡en 20 segundos! Además de las cuatro operaciones básicas. Una máquina que había perseguido el gran Pascal y el no menos grande, Leibnitz. Se llamó la Verea  Direct Multiplier, que está en la central e IBM en Estados Unidos, y fue patentada en 1878. Pero ¿qué se podía esperar de un individuo tan atípico e idealista? Pues que no le importaba el dinero y su patente pasó desapercibida y su oposición a la política colonialista de Estados Unidos hizo que  se refugiara en Guatemala y más tarde en Argentina; dónde fundó periódicos y revistas: por donde pasaba se convertía en un "agitador".

  

 

 Dejó su sello: utópico e idealista, que escribió sentencias sobre su proceder: “El de defender la razón contra el fanatismo; el de defender a los chinos, los negros, los indios y todos los oprimidos que nada podían darme, contra los opresores que son fuertes y poderosos y de los que puede obtenerse oro y favor”. Mas sobre su vida en alpoma.net, farodeVigo.com, galiciaunica.com, history-computer.com   y    documentos de la patente.

 Terminó sus días como suelen hacerlo estos tipos: abandonado, enfermo, pobre y en una fosa común. Así paga nuestra nación a los más grandes ¡Esto es lo que hay!  No busquen más. Es lo que hay. AMJ

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